Derechos humanos y libertad de prensa ante las tragedias

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Gisella Meneguelli

Es innegable el tinte de tragedia que el accidente aéreo del equipo de fútbol Chapecoense, de Brasil: 76 personas han muerto y otras 6 están heridas. El avión se rompió en tres trozos, a pocos kilómetros del aeropuerto de Medellín, Colombia. Todos estos elementos integran un panorama que por si mismo provoca conmoción. Pero además, el pequeño equipo brasileño, del interior de la provincia de Santa Catarina, estaba por primera vez disputando una competición internacional de fútbol, al llegar hasta la final de la Copa Suramericana.

Se hallan los ingredientes para que una tragedia sea explorada por los medios de comunicación, para que a través de la narrativa periodística,se haga de las víctimas actores que promueven terror y piedad. Al final, por compasión, los espectadores y lectores de los noticieros pueden sentir piedad en relación a la infelicidad de las víctimas y sus familias y también miedo, sentimiento que se presenta ante que les ocurriera lo mismo.

¿Y cómo se han comportado los medios de comunicación ante de esa tragedia? Algunos con sentido de oportunismo, que fue identificado por muchos de sus lectores como una estrategia para sacar provecho a través de la polémica sobre el accidente aéreo. El sitio Catraca Livre fue uno de los vehículos de comunicación criticados por su comunidad de lectores, que se ha mostrado indignada con el modo en que fue tratado el caso por los periodistas.

El primer post polémico fue publicado en la página de Facebook de Catraca, que tenía un link de una noticia del mes de agosto sobre “Consejos para quien tiene miedo de viajar en avión”, relacionándolo con el accidente del equipo brasileño. Un rato después, el mismo sitio hizo otros comentarios: un sobre los “Mitos de viaje en avión”, con el hashtag #acidentenaColombia, y otro presentando una filmación de pasajeros en pánico durante la caída de un avión.

Los posts no sólo son inoportunos con el momento, sino que ponen en cuestión el límite ético del periodismo, sobre todo ante contenidos que evocan el dolor de la familia y de los amigos de las víctimas y de toda una población conmovida con los hechos. Los usuarios y lectores inmediatamente reaccionaron enviando comentarios que exigían una revisión de actitud del sitio, argumentando acerca del respeto y del amor al prójimo.

El sitio contestó que los comentarios son parte de la práctica periodista, que es presentar los muchos lados de los hechos. El equipo editorial se ha defendido con la justificación de que “era relevante periodísticamente presentar otros aspectos de la tragedia”. Pero al buen sentido de los lectores no le pareció nada relevante la actitud del sitio, y la reacción vino no sólo con palabras, sino con acción. En la tarde de este martes, la página de Facebook de Catraca Livre tenía 7,9 millones de seguidores; cuando en el comenzo de esa misma mañana eran 8,3 millones.

La expiación del sitio de noticias vino a las 14.00 horas, cuando colgó “Disculpas” y “Erramos”, nota oficial que lamentaba la interpretación de los lectores sobre los comentarios, que tenían solamente la intención de presentar “diferentes ángulos de la tragedia”.

El papel de los medios en las sociedades democráticas para la construcción de las opiniones públicas deben ser observado a partir de una concepción pluralista que sea apta para el debate público. Esto sólo puede ocurrir si se ofrece a los ciudadanos “distintas miradas sobre los temas de interés colectivo”. Pero ese principio, a veces, es ultrapasado por el argumento de la libertad de prensa, que viola los derechos individuales y humanos –“un problema de la falta de sensibilidad y conciencia de los periodistas”, rezaba uno de los comentarios de los lectores.

¿No serían, entonces, los derechos humanos un límite ético para presentar y debatir los diferentes puntos de vista sobre los hechos, como el propio Catraca Livre ha defendido?