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Carme Ferré-Pavia

El coronavirus (Covid19), como se ha dado en llamar, fue unos días una infodemia en lugar de la pandemia que estaba a punto de proclamar la OMS. Con la cancelación del Mobile Congress de Barcelona, el presidente de la Generalitat, la alcaldesa Ada Colau, el epidemiólogo Antoni Trilla… achacaron el nerviosismo a la infoxicación y a la palabra de moda, la infodemia, para quejarse de la cancelación. ¿Crean los bulos toda la alarma o lo hace la falta de información oficial?

La alarma social existe porque la memoria nos lleva a recordar que se negó la crisis económica (gobierno de Zapatero), que los vertidos del Prestige fueron “hilillos de plastilina” (Mariano Rajoy) o que el accidente de la petroquímica de Tarragona pasó sin que sonaran alarmas inmediatamente. Los catalanes tenemos centrales nucleares en nuestro territorio y nadie sabe como actuar ante una crisis radioactiva.

Eso no significa que las fake-news (bulos de toda la vida un poco más elaborados), la exageración, las teorías conspirativas (con agentes variados…) y la lamentable discriminación de los asiáticos u otros colectivos no hagan también su trabajo.

Controlar Instagram, Twitter, Facebook y Whatsapp (casi todo de Zuckerberg, por cierto) no es fácil, por mucho que estas empresas tomen el compromiso público de limitar las alarmas excesivas y las mentiras.

Los medios serios tienen un papel importante al informar de esta epidemia: contrastar la información, desacreditar las mentiras, dar voz balanceada a expertos y autoridades y ejercer su papel ansiolítico. A más información justa, menos alarma social. Y los medios siguen siendo nuestro canal informativo más fiable, al menos mucho más que los videos de Whatsapp.

Parece de sentido común que un congreso mundial entrara en cuarentena, como otros que se han cancelado, pues un solo contagio hubiera puesto en la cuerda floja no solo esta edición, sino otras posteriores en Barcelona.

Claro que se trata de reputación, pues sin esta finalmente no hay compras o inscripciones, como tanto preocupa a los sectores que han visto reducidos sus ingresos económicos sin el Mobile.

Hay que pedir a las autoridades que no lancen vacíos mensajes de calma, como tampoco que se escuden en la intoxicación informativa.