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Catalina Gayà

Dice Javier Darío Restrepo que el periodista libra cada día una batalla entre lo humanizante y lo deshumanizado. Restrepo es un veterano periodista colombiano, asesor ético de diferentes medios, catedrático de la universidad de los Andes de Colombia y actual consultor de la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano. Con motivo de su participación en Caixa Fòrum en el marco del 25º aniversario del Col·legi de Periodistes de Catalunya, Comress-Incom UAB se entrevistó con él: una lección de un maestro que abre caminos y posibilidades a la información independiente como derecho fundamental.

¿Cuál cree que tiene que ser el rol del periodista en la era del periodismo digital?

Es el mismo rol de siempre, pero en superlativo: lo digital es una lente de aumento que se le pone a los temas. El periodista tiene que agudizar su sensibilidad para todo lo que se refiere a la humanización. Si llegas a más gente, tienes que darle a más gente. No significa que masificas, significa que tienes que entender a ese público inmenso y variado que es internet.

Es casi obrar a ciegas.

Sí, porque no sabes quiénes son esas gentes ni cuáles son sus intereses. Aun así,  hay un elemento común: su humanidad. Tienes que hablarle a un público que está reunido por su condición humana, por tanto tienes que humanizar más tu contenido.

 ¿El periodismo social tiene que ser la gran apuesta de los medios?

Sí. Es la gran apuesta.

Pero los medios apuestan por el entretenimiento y la espectacularización de los contenidos.

En todas las redacciones se libra una batalla sorda entre dos lógicas: la periodística, que es humanizada y humanizante, y la comercial, que es deshumanizada. Esa es la lucha de todos los días. Hay días en que esa batalla se gana y hay días en que se pierde, pero no puede haber días en que no se luche.

¿Qué entiende por periodismo social?

Es elementalmente el que refleja la vida de la sociedad, pero la refleja con fidelidad. Si la sociedad se mira en un espejo, tendrá que ver que lo que más destaca es la situación de injusticia, de inequidad. Es decir, todo aquello que contribuye a la desfiguración del ser humano. El periodismo social se dirige a eso de la misma manera que la mirada frente a un cuadro tiene en cuenta los negros y los grises y no únicamente los blancos. El periodismo social dice: ‘Mira donde falla el ideal de vida de la sociedad’.

¿Su función es la denuncia?

El periodismo social está denunciando lo malo, pero no únicamente para denunciarlo, si no para superarlo. Es el que mira la raíz de las limitaciones que tiene la sociedad para ara que la sociedad repare y supere esa limitación.

Perdone, pero es la definición clásica: dar la voz al otro.

Es que llegar a esas raíces es una búsqueda de todas las voces. La dificultad del trabajo del periodista es captar la voz de la sociedad. El periodista es ante todo un investigador social.

¿Qué pasa cuando solo se da voz a una parte?

Nos hemos acostumbrado a un periodismo que parte de la realidad concreta de una familia. Este tipo de periodismo corre un riesgo: quedarse solo en el punto de vista concreto. En cambio, es pedagógicamente y metodológicamente eficaz si nace de método inductivo y parte de la realidad concreta y te vas abriendo hasta mirar el panorama general. Es una cuestión metodológica. También hay el otro periodismo: el que parte del hecho general y lo va reduciendo hasta mostrar la realidad de la familia.

Si el periodismo social es el camino, por qué cuesta tanto a las empresas apostar por este tipo de periodismo.

Porque el código lo marca la lógica comercial. Es decir, la lógica no parte de dar un servicio al lector, si no como una búsqueda constante de más rating y de más publicidad. Esa es una torpe concepción de lo que es el papel del periodista. El periodista se mira como el que cuenta historias excitantes, no como el que está abriendo los ojos a la sociedad sobre su propia realidad. Son dos lógicas diferentes.

¿Qué pasa cuando los bancos son los dueños de los medios?

Lo mismo que cuando los dueños estaban aliados con los anunciantes.

Pero ahora hay un control difuso, antes las reglas estaban más claras…

Mire, ese problema nos los hemos planteado ahora en Colombia porque el principal periódico, El Tiempo, cayó en manos de un banquero. Ese banquero tiene intereses en múltiples actividades. Nos preguntamos qué temas podrá tratar El Tiempo con independencia si al frente de tal tema, hay uno de los negocios del medio.

¿Cómo resuelve el dilema?

Lo que se pone a prueba no es tanto la independencia del medio, si no la independencia individual. Es una lucha en la que la independencia individual del periodista va a determinar quién es el que gana.

La clave es el periodista.

Siempre hemos tenido la tendencia a subestimar el poder del reportero, pero es él el que está en contacto cono la realidad y el que elabora la materia prima del periódico. En esa elaboración de la materia prima está su poder. Hay dos clases de periodistas: el que siempre espera órdenes –ese nunca llega a tener influencia ni a hacer un periodismo de calidad– y el que obedece a su conciencia profesional. Ese sí es el que puede hacer buen periodismo y llegar a tener una influencia. Ese periodista es el que en este momento tiene el poder para neutralizar, o por lo menos atenuar, la influencia que tiene el banquero.

¿Cómo se rescata la función social de los medios?

Rafael Correa, el presidente de Ecuador, quiso retirar a los banqueros de los medios de comunicación. Él utilizó ese objetivo para afianzar su control, pero el objetivo inicial era bueno y debiera de ser un objetivo de todos los gobernantes. El gobernante tiene el deber de defender el derecho de los lectores, de los ciudadanos. El derecho a una información independiente es un derecho fundamental, puesto que sobre ese derecho se construyen los demás derechos.

¿Existe una nueva cultura periodística en la era digital?

La cultura periodística cambia a medida que cambia la cultura de la sociedad que está reflejando. Hay un segundo elemento de la evolución que tiene que ver con la tecnología. El periodista de antes era un periodista muy distinto. El periodista de hoy tiene un alcance universal.

¿Qué piensa del periodismo Twitter?

Que el periodista maneje pocas palabras viene a ser el empobrecimiento mental lingüístico y, sobre todo, conceptual. Cuantos más conceptos, más necesidad de palabras tiene el periodista. De todas maneras, recuerde que siempre ha existido el breve.

¿Cuáles son las rutinas periodísticas en la era digital?

Primero, definamos lo que es rutina en el periodista. La rutina es el resultado de una especie de pereza intelectual. Es la madre de todos los tradicionalismos y el tradicionalista es alguien que se quiere quedar siempre con lo mismo. La rutina es al periodista lo que el óxido a los metales. Lo destruye y destruye también al periodismo porque es algo contrario a la naturaleza del periodismo. La naturaleza de lo periodístico es la renovación permanente. Hablar de rutina periodística debiera ser tan contradictorio como hablar de círculos cuadrados, es decir, términos que se rechazan entre sí.

La crisis ha hecho que el público busque a los periodistas.

Y hay que ver si han sido los medios los que han creado esa conciencia. Si la gente hoy quiere conocer la vida de la sociedad, es porque está entendiendo su papel político en la sociedad y lo que sigue a este proceso es la participación de la gente. La noticia degradada a un simple entretenimiento tiende cada vez menos a informar lo que es la vida de la sociedad.

Quizá se han dado cuenta de que la realidad mediática no es un espejo de la realidad social.

En el norte de México, en la frontera, el reclamo fundamental de mucha gente es que lo que encuentran en la televisión no se corresponde la realidad que están viviendo: les resulta insoportable ese divorcio. Ellos están reclamando: no me mientan.

¿Cómo tiene que actuar el periodista en tiempos de crisis?

No hay fórmula distinta. En los medios la conciencia no la crean ni los gerentes ni los dueños: la conciencia la crea cada uno de los periodistas.

Usted dijo: “Cuantos más periodistas independientes hay en una redacción, más independiente es el medio”.

El periodista tiene que ser conciente de cuál es el medio ideal y tiene que tener claro cuál es ese periodismo ideal. El que no ha aspirado a lo más no llega a lo menos. Una visión del periodismo ideal no la encontrarás en un director porque está demasiado limitado por los intereses comerciales. Si son tipos abiertos, llegan a tener una visión clara, pero eso es excepcional. Si pese a la realidad de la redacción, el periodista logra mantener aquello por una convicción y un sentido de coherencia interior ese es el que puede empezar una renovación.

¿Siguen siendo la verdad, la independencia y la responsabilidad social los tres valores que resumen la ética en el oficio periodístico?

Sí, pero ahora son mayores en razón de la potenciación que han hecho las nuevas tecnologías.

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